Télam

"Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante"
Ryszard Kapuściński

domingo, 26 de agosto de 2012

La Campora Adoctrina En Las Escuelas ¿y El Liberalismo No?


LA CAMPORA ADOCTRINA EN LAS ESCUELAS


El hecho se investigó en dos escuelas, en Saladillo y Godoy Cruz. Y por deducción se dice que ocurre en todo el país.

EL SISTEMÁTICO ADOCTRINAMIENTO LIBERAL EN LAS ESCUELAS
El cinismo y la hipocresía son, lamentablemente, desvalores de uso común, pero es más grave cuando lo utilizan quienes se autocalifican de bastiones de los valores republicanos y democráticos.

Desde 1853 el sistema educativo viene “metiendo” la ideología liberal-fascista como el único pensamiento posible. Incluso los establecimientos católicos, aunque al principio liberalismo y clericalismo estuvieron enfrentados ideológicamente, terminaron defendiendo los mismos intereses (de los poderosos, salvo los contados obispos, sacerdotes y religiosas que optaron por los pobres). Por ejemplo, la Universidad Católica de Buenos Aires fue la que le “proveía” de economistas Chicago boys a la dictadura de Videla-Martínez de Hoz. Tal vez se mezcló un poco durante los gobiernos peronistas, por lo menos para cuestionar algunos dogmas. Además, hay que decirlo, el liberalismo también se vistió con camiseta radical, socialista, comunista y hasta peronista en más de una ocasión.

EL LIBERALISMO ES LA CIENCIA ECONOMICA

Se nos enseñaba los principios liberales en economía como “naturales”, es decir, indiscutibles, casi divinos. Liberalismo y Ciencia Económica eran sinónimos. Todo otro pensamiento era pasado o totalitario. Y, por otra parte, se nos hacía creer que el ideario liberal de libertad individual y de igualdad de oportunidades era universal y real. Si algún individuo no llegaba a ser un Henry Ford, no era culpa del sistema sino de la incapacidad de cada uno. La esclavitud, la servidumbre, la explotación de pueblos enteros y el saqueo de sus riquezas, no tenía nada que ver.

EL LIBERALISMO ERA LA DEMOCRACIA

La Educación Democrática en las escuelas se enseñaba en base a textos transcriptos del diario La Prensa (vocero con La Nación del conservadorismo agro-exportador). Estos peronistas de La Cámpora y los anteriores también o son ingenuos o son muy honestos. Se presentan como peronistas, con símbolos y carteles. A nosotros se nos adoctrinaba en el liberalismo como “lo que debíamos saber”. Nadie se presentaba como liberal. Y no teníamos posibilidad de análisis crítico, porque no teníamos conocimiento sobre otros pensamientos, salvo para decirnos que todo lo otro era malo.

Liberalismo era sinónimo de Democracia. La Libertad era solo garantizada por el liberalismo. Nadie se tomaba el trabajo de explicarnos cómo era que en nombre de La Libertad se volteaban gobiernos constitucionales, se fusilaban obreros, militares y militantes políticos que reclamaban justamente Libertad, además de Justicia. O porqué en nombre de la Democracia se desconocía la voluntad popular.

LO QUE DEBERIA SER Y LO QUE NO

LA POLITICA, así, con mayúscula, es tabú solo para aquellos a quienes la Democracia no les conviene. Mejor sería que los jóvenes se interesaran solo por la música o el boliche de moda o perderse en el alcohol o en la droga, no sea cosa que empiecen a cuestionar el poder y el sistema.

Interesarse por la política no solo es un derecho. El sistema educativo tiene la obligación de formarlos en política. Y tienen derecho a conocer todas las ideas y propuestas que hacen a la sociedad cada organización política. Si no ¿de qué manera optarán por alguna? ¿Por el color? ¿Por tradición familiar? ¿Por quién le da más?

Actualmente, por ejemplo, está en uso en las escuelas un libro de Economía distribuido con el sello del Ministerio de Educación de la Nación desde 2005. Este libro es de absoluta orientación liberal. Por caso, en su página 45 dice “El sistema de precios para decidir qué se debe producir no necesita que intervenga el Estado ni ninguna agencia de planificación”, entre otras afirmaciones por el estilo. ¿Quién era presidente en 2005? ¿Quién es hoy presidente? ¿Quién tiene pensamiento único? ¿Los llamados “liberales” o el kirchnerismo?

Lo que no se debe hacer es convertir la escuela o universidad en una unidad básica o un comité o un lugar exclusivo para determinada corriente política. La pluralidad y el respeto a todos debe ser la regla. Y por supuesto, el respeto también a que la política no desplace el tiempo que deben tener para los demás aprendizajes.

La visión de un simple ciudadano preocupado por entender
¿HACIA DONDE VAMOS...?
Por Cr. José Niveyro
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miércoles, 18 de julio de 2012

Yo voté

Algunas personas no tienen una idea precisa de lo que significa la democracia, el poner un voto y junto con el la esperanza; para un mejor pais, para un mejor bienestar general. Sucede que esa gente cree mas en lo que le dicen los medios que en lo que vota. Pero no es mi caso, yo no voto para que algun infeliz detras del vil metal me diga que todo es una mentira; creo que ademas de parlotear debe presentar datos fehacientes capaces de corroborarse. La mayoria nos damos cuenta, pero hay una minoria... pobre infelices... Ni aun viendo el pasado de los artífices de la comunicacion mediocre se bajan del caballito promisorio de una ideologia que no terminan de expresar. Detras de los shows baratos de tv se esconde la peor de las facetas de un pensar que benefian a unos pocos, como antes sucedio, como siempre quiere volver. Todos saben a quienes me refiero.

miércoles, 4 de julio de 2012

Carta a Fito

por Norberto Galasso
Comprendo tu reacción, tu bronca, tu explosión en caliente, propia de un artista. Pero así como la comprendo no la comparto. No me da ese asco ese 47% de votos macristas. Me da pena.

En todas las grandes ciudades de América Latina y de cualquier otro país dependiente, las minorías privilegiadas utilizan todo su poder para dominar a los sectores medios, para ponerlos de su lado, para infundirle falsedades. Jauretche lo llamaba la “colonización pedagógica”. Igual que a vos le provocaba grandes broncas, pero distinguió entre los promotores de la mentira y los engañados. Quizás los primeros le dieron asco igual que a vos, los otros le daban pena y trataba de desazonzarlos.

El fenómeno es semejante en Buenos Aires, como en Lima o Guayaquil y otras grandes ciudades. Hay que disputar la influencia sobre los sectores medios y destruir los mitos con los que quieren dominarlos.

Desde los letreros de las calles y los nombres de los negocios (bastar darse una vuelta por la Av. Santa Fe), desde los cartelitos de las plazas y las estatuas de los supuestos próceres, desde las grandes editoriales y los “libros de moda”, convertidos en best sellers por los comentarios pagos, desde la prédica liberal en economía y la prédica mitrista en Historia, desde las geografías exóticas y los literatos que cultivan la evasión y lo fantástico, desde la TV farandulizada y superficial, con mesas redondas de bajísimo nivel político alentada por los dueños del privilegio, desde gran parte de los periodistas vendidos al mejor postor, y académicos y catedráticos tramposos, todo ese mundo domina el cerebro de amplios sectores medios que se suponen cultos, se suponen radicalmente superiores a los “oscuramente pigmentados”, se suponen ejemplo de moral (aunque evaden impuestos, se roban ceniceros de los bares y toallas de los hoteles). Sobre ellos recae también la literatura que Franz Fannon llamaba de “los maestros desorientadores”. Vos los conocés, los Marcos Aguinis, los Asís, los Kovaddloff, y las peroratas con latines de aquel viejo comando civil que se llama Mariano Grondona y tantos otros.

Pobre gente, Fito. Con todo eso que le tiran encima a la clase media, una buena parte de ella termina votando a Macri. Están presos de un engaño enorme: creen que Macri gestiona (cosa que hace mal o simplemente no hace) y que Macri no tiene ideología (la tiene y bien de derecha). Por otra parte fue el responsable del contrabando de autos cuando dirigía empresas de su padre, además de las escuchas telefónicas, eliminación de becas y subsidios escolares, negociados con empresas constructoras (única explicación de las bicisendas), lo mismo que su molestia porque los hospitales de la ciudad atiendan a gente “morocha” del conurbano.

Se trata además, que cierta parte de la clase media vive su pequeña vida: asegurarse las vacaciones para el verano, lavar el auto los domingos con más ternura que la que le dedica a la esposa, han mejorado su nivel de vida con los Kirchner y no quieren olas, que nada cambie y creen que algo habrá hecho Macri para esa mejoría que tuvieron. No les importa que el hospital público no funcione porque tienen medicina prepaga y han sido formados en el individualismo No les importa que en el Borda se mueran de frío porque tienen estufas de tiro balanceado, no les importa que en las escuelas públicas falten materiales porque sus hijos van a escuelas privadas donde, como “el cliente siempre tiene razón”, aprueban. Además, creen en el dios Mercado – no obstante que el mercado libre del menemismo a muchos los dejó deteriorados o fundidos- pero no comprenden a los sindicalistas y les eriza la piel cuando lo ven a Moyano. Y bueno, son así, Fito. ¿Qué le vas a hacer? Lo que no justifica su asco sino en un momento de bronca.

En la vida es necesario a veces tener asco y tener odio también. Eso me lo enseñó el confesor de Eva Perón, el sacerdote Hernán Benítez. Me decía: Mire m’hijo. Hay que odiar. Hay que odiar a todos los que frustraron el país, lo entregaron, provocaron miseria y represión. Yo, todas las mañanas, me doy un baño, me tomo una taza de café caliente y después me siento en mi sillón y odio... Yo me asombraba y le decía: Pero, Padre, usted es un cristiano... Y el seguía: Sí, odio, (no asco, Fito). Odio a la oligarquía (ya lo dijo también ese talento que es Leonardo Favio en una canción), odio a Bernardo Neustadt, odio al almirante Rojas... Sabe después que bien me siento para el resto del día. Así hablaba un cristiano de la Teología de la Liberación.

Por eso no hay que confundir al enemigo, Fito. Si hay que tener asco, tengámoslos a los responsables del aparato mediático y cultural, los que tergiversaron la Historia y la economía, los que robaron la capacidad de razonar a muchos compatriotas, no a éstos. A estos hay que convencerlos. Con la modestia que usaba Jauretche: Usted tiene que avivarse (vea 6,7,8, escuche a Víctor Hugo). Se lo aconsejo yo -decía-, que no me creo un vivo, sino apenas “un gil avivado”.

Hay que ganarlos, Fito. No ratificarles que pertenecen al bando del privilegio donde está la Sociedad Rural (¿cuando vieron una vaca esos que votaron a Macri?, ¿qué saben de la renta agraria diferencial?), y decirles como operan las grandes multinacionales y ciertas embajadas y las corporaciones mediáticas.

Los necesitamos, Fito. Comprendo tu bronca, la de un artista, Comprendéme a mí, desde la historia y la política.

Te mando un fuerte abrazo. Y te digo: en octubre, ganamos lejos.